Aquellos maravillosos primeros días como mamá

Es difícil describir lo que se te pasa por la cabeza los primeros días tras nacer tu bebé.
Ya eres mamá. Todo el mundo así te llama, mientras tú estás en shock. MADRE es una palabra que conlleva mucha responsabilidad. Y no recuerdo que nadie me transfiriese los superpoderes de madre tales como saber coser, cocinar croquetas, tener una paciencia infinita, no ser escrupulosa, saber qué hacer en cada momento…

 

Me veía como un pollo sin cabeza viviendo con un ser humano recién nacido que venía sin manual de instrucciones ni botón de desconexión y con otro pollo sin cabeza: el padre; dícese de aquella persona a la que de repente se le ocurren las ideas más absurdas que podáis imaginar relacionadas con un bebé.

 

simil padre primerizo
El primer punto de inflexión apareció a los quince primeros días como mamá, cuando la baja de paternidad se terminó, y llegó ese fatídico momento en el que te tienes que enfrentar sola a tu bebé.

Mano a mano las dos solas. La noche anterior no pude dormir (aparte de por tener que dar de comer al bebé cada 3 horas), tenía un nivel máximo de ansiedad y nervios y me pasé toda la noche pensando… ¿Y si llora y no sé por qué es? ¿Y ahora qué tengo qué hacer? ¿Y si…?

 

mamá desesperada

 

Reconozco que en mi cabeza todo fue más exagerado de lo que luego llegó a ser. Las cosas luego no son tan desastrosas como pensamos. Consigues apañarte como puedes, aunque eso implique ir de vez en cuando a ver al bebé mientras duerme y tirarle un pellizquito únicamente para quedarte más tranquila. Prácticamente no puedes ducharte porque cuando estás comenzando a enjabonarte se pone a llorar. Así que sales corriendo por toda la casa desnuda, mojada, medio secándote con la toalla para evitar un resbalón engorroso e intentando evitar los obstáculos y cuando finalmente llegas a su encuentro, en ese mismo momento, se calla; los bebés tienen el don de la inoportunidad y en mi caso coincidía con el momento ducha.

 

Encima me miraba en el espejo y me veía una tripa blandurria, unas ojeras descomunales (lo bueno es que para carnavales podía disfrazarme de mapache de manera económica y rápida) y con un olor a leche agria unido al olor corporal que… a día de hoy no entiendo como mi pareja no se cambió de cuarto; eso o era amor o masoquismo.
Pero todo pasa.

 

Poco a poco aprendes a ducharte en 3 minutos, a usar gafas de sol estilo Pantoja para esconder las ojeras y la tripa va disminuyendo (gracias a Dios porque me seguían preguntando que cuando daba a luz; ya sabéis, gente que al hablar la caga, sin mala fe, pero la caga). No quiero ni pensar cómo se las apañarán los primeros días las mamis de mellizos o gemelos.

 

“No es valiente quién no tiene miedo sino aquel que sabe conquistarlo” 

Nelson Mandela

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2 comentarios en “Aquellos maravillosos primeros días como mamá

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