ansiedad en las primerizas

La ansiedad en las primerizas, la peor enemiga

¿Quién no ha sentido miedo o ansiedad en algún momento de su vida?

Cuando te conviertes en mamá te montas en una montaña rusa de hormonas y sentimientos que te lleva a un momento de fragilidad donde la mayoría de mujeres, más aún las primerizas, sufren ansiedad. No todas las madres pasan por esto, aunque hay muchas que sí, y entre ellas me tocó a mí.
Un día cualquiera, de la noche a la mañana, sin saber cómo ni por qué comienzan las noches en vela, las pesadillas, los miedos infundados, los pensamientos catastróficos… un sinfín de síntomas que te impiden disfrutar de la experiencia que estás viviendo.

A la ansiedad de la primeriza se le suma el cansancio de no dormir lo que te genera más estrés y, al tener más estrés duermes menos y peor, vamos, la pescadilla que se muerde la cola.

insomnio

Mantienes el tipo como puedes, si a eso se le puede llamar mantener el tipo.

¿Cómo se manifiesta la ansiedad en las primerizas?

La verdad, es que me pasó de todo, eso sí, cada situación más surrealista que la anterior.
Hubo un día que jamás olvidaré. Mi bebé tenía dos meses y era nuestro aniversario de boda. Mi pareja y yo nos fuimos a una casa rural a pasar el día, masaje y cena incluida, y dejamos al bebé con mis padres para quedarnos tranquilos. Suena bien ¿verdad? Pues… no es oro todo lo que reluce.

Estábamos tomando algo en la terraza cuando llegó mi turno del masaje. El primer momento que tenía de relax como mami. Estaba un poco incómoda por el hecho de tener que quedarme en ropa interior con la tripa que tenía después del parto, pero hasta ahí todo bien. El masajista empezó por los pies, subió por las piernas y cuando iba por el cuello, a mi cabecita le dio por pensar que el masajista podía volverse loco y estrangularme, y claro, ¿qué iba a pasar con mi bebé? ¿se quedaría con mis suegros? RIDÍCULO.

Si alguien quisiera hacerme daño, dudo mucho que antes me diese un relajante masaje por todo el cuerpo, con velas aromáticas y música chill out, ¿no? Vamos, tenía más pinta de película erótica que de terror.

¿Qué hacer para controlar la ansiedad? 

Ese día fue el punto de inflexión que me llevó a decidir buscar ayuda. Fui al médico y me mandó ansiolíticos para relajarme y que pudiese dormir (de una vez por todas), y me recomendó que fuese a un psicólogo.

Estaba convencida de que me encerrarían y que estaría divina con mi camisa blanca de mangas que se atan por detrás, segura de que se me estaba yendo la olla por completo. Pero…¡sorpresa! me dijeron que era algo mucho más común de lo que uno cree y que mis ataques de ansiedad eran relativamente suaves. ¿Suaves? Te he contado mis pesadillas y aun así ¿piensas que son suaves? Qué estoy mu locaaaa!!

 

 locura

 

El problema es que este tema continua estando estigmatizado. No sé ve bien, es un tema tabú y menos si acabas de ser mamá porque deberías rebosar felicidad por cada poro de tu cuerpo. Hasta que la gente lo es y pasa por ello y conoce la realidad sin edulcorantes. A ver, si te duele la muela vas al dentista, pues si te duele el alma hay médicos para ello. Y no tiene por qué dar ningún tipo de vergüenza.
Yo tuve la suerte de poder contar en esos momentos con mi pareja, familia y amigas que me escuchaban sin juzgarme, sino todo lo contrario: trataban de ayudarme, me distraían, me escuchaban…y por eso les estaré eternamente agradecida.

 

 terapia

“El coraje no es la ausencia del miedo, si no el triunfo sobre él

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