percentiles infantiles

Los percentiles y otros datos de interés

Los percentiles son esos indescifrables datos que consiguen que cualquier madre, sobre todo primeriza, empiece a enloquecer. Indican en qué posición se encuentra el bebé con respecto a otros de su misma edad en cuanto al peso, altura, perímetro craneal, perímetro abdominal, etc. vamos, todo lo relativo al niño. Comienzan a conocerse durante el embarazo para ir comprobando la evolución del feto.

Ahí es cuando empieza la histeria por los traicioneros percentiles. Si, traicioneros porque nunca coinciden. Es relevante quién los mida, cómo y con qué aparato. Incluso si los mide la misma persona un minuto después no coinciden.

Recuerdo que durante el embarazo, más o menos en el octavo mes, me dijo la ginecóloga que el percentil de altura era un 10, es decir, de 10 niñas mi hija sería la más bajita. La vez anterior que fui a revisión me había dicho que tenía un 90. ¿Qué ha pasado? ¿Ha menguado? ¿De un mes a otro se le han acortado las piernas?. Así que me fui a que me viera otra ginecóloga y me dió otro percentil completamente distinto, un 76.

 

Los percentiles y otros datos de interés

 

Lo mismo me pasó con el perímetro craneal. Siempre me había comentado la ginecóloga que era enorme, vamos, una cabezona. Ay mi pobre bebé… pero si tan grande era la cabeza… ¿Cómo iba a salir tal dimensión por ahí? ¡No va a salir! ¡¡Y si sale me va a destrozar!! OMG.

¿Al final qué pasó? Pues que nació con una cabecita completamente normal (como bien he escrito: cabecita, no cabezón) y ni episiotomía ni puntos ni nada (Dios, te debo una).

 

Los percentiles y otros datos de interés

 

Fue en ese momento en el que aprendí que no hay que tener muy en cuenta los percentiles porque son relativos. Incluso cuando los ve el pediatra o la enfermera te dan unos datos que no se corresponden con otros. Así que si ves que crece de forma regular entorno al mismo percentil, no hay por qué agobiarse.

 

Y esto mismo ocurre con otros datos de interés sobre niños como la cantidad que deben comer, beber, cuántos dientes deben tener, cuántas palabras dicen, número de horas que deben dormir, etc. Todos en función de la edad. Los datos sólo sirven para que aparezcan las comparaciones y con ello las obsesiones o histerias de determinadas madres (El mío tiene 67 ¿y el tuyo?… ¡Ozú! qué harta estoy de las comparaciones).

 

Los percentiles y otros datos de interés

 

Cada niño es un mundo y no todos se corresponden a las estadísticas o generalizaciones que existen. Así que dejemos de obsesionarnos con los percentiles y otros datos y sigamos nuestro instinto, que en la variedad está el gusto. Y al que no le guste… ¡¡qué no mire!!!.

 

 

 

 

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