mamitis

Mamitis

Mamitis, o lo que es lo mismo, acoso a la madre por parte de los hijos, impidiéndole disponer de cualquier momento de intimidad o relax.

Así es.

Cabe destacar que, por una parte, te encanta porque sientes imprescindible para tu hij@, te demuestra que te necesita, que te quiere con locura… pero transcurridos unos meses empiezas a valorar la soledad y la falta de demostración de tanto afecto por su parte.

Seguramente me coma mis palabras cuando tenga 14 años y le dé hasta vergüenza que la vean sus amigas conmigo y no quiera darme ningún beso a no ser que sea para conseguir que le suba la paga o le deje salir hasta más tarde.

Ejemplos de casos donde la mamitis limita de manera considerable las tareas cotidianas de la mamás.

 

Momento Ducha.

Yo ya no puedo ducharme sola. Hay una personita que en cuanto oye el agua correr viene como loca, se mete en el baño y no para de quejarse hasta conseguir bañarse conmigo.

Da igual que tenga que depilarme que ella observará con mucha atención todos los pasos que realizo para dejar de ser Chewbacca.

mamitis

Momento Baño.

 

Se acabó la intimidad. Da igual que vayas a hacer pis o pas, allí estará un mirón jugando con lo que encuentra a su paso como escobilla, papel higiénico, cepillos…etc.

Llegas a acostumbrarte, aunque al principio se te hace raro ver como imita tus caras cuando estás en el momento que más concentración requiere.

bebés imitando

 

Momento llamada por teléfono.

Una niña no distingue si hablas con su padre, con una amiga o con tu jefe. Así que durante la corta conversación que tienes (acabas colgando desesperada) se pone a gritar las 4 palabras que sabe durante toda la conversación.

Si la llamada es importante, como la Ley de Murphy, se pone a tu lado y hace las mayores trastadas que puede hacer para llamar la atención y terminas pareciendo idiota porque no te enteras de lo que te están hablando pero tienes que disimular.

Y si ya es llamada de trabajo (no me preguntéis como lo sabe, pero intuye cuando la llamada requiere cierta seriedad), coge una rabieta sin motivo y te ves sujetándote el teléfono con el hombro, con la otra mano dándole todo tipo de juguetes para lograr que se comporte. Al final te das por vencida. Te ha ganado. Y siempre te ganará.

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Momento Cocina.

Es muy complicado (por no decir imposible) cocinar con una niña con mamitis cerca. Acabas más pendiente de que no se acerque a la cocina, que de la propia comida. Se pone a llorar porque no quiere estar lejos de ti y acaba enganchada a tus piernas limitando tu movilidad. Resultado: terminas comiendo un sandwich mixto o leche con galletas.

En definitiva, acabas sintiendo como se siente un canguro con su bebé todo el día en el marsupio.

Una pena no haber nacido con marsupio para tenerlo controlado en cada momento 😉

canguro

“No sabes lo que es realmente querer a alguien hasta que eres madre

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