noches de colecho

Donde caben 2, caben 3… noches de colecho

Me he pasao la noche en vela

como la vez primera

en que te vine a rondar.

No quedan luces en el puerto

así que estaré atento

por si confundiste el mar… (Guaraná).

 

Noches de colecho.

Así son.

Son aquellas noches en las que estás plácidamente dormida y empiezas a oir un leve quejido que se va transformando en un señor berrido. Intentas calmar a la bestia pero nada le consuela, ni tus mimos, ni el biberón, cambio de pañal, darle agua… hasta que la pones en la cama con nosotros y de repente… shhh!! silencio absoluto. Sin hacer nada más que tumbarla en nuestra cama, como si nada hubiese pasado.

Ya lo ha conseguido. Son las 4 a.m. y ya tiene lo que quiere.

En estas noches de colecho, acabamos el padre y yo cada uno en una esquina para dejarle espacio mientras ella no para de moverse y patearnos las costillas o cualquier parte de nuestro cuerpo que se encuentre a su alcance.

noches de colecho

 

Dicen que no está bien acostumbrar a los niños a dormir en la cama con sus padres, pero lo que no dicen es que la mayoría de las veces es una cuestión de practicidad, porque no me voy a poner a las 4 de la mañana a explicar a un bebé de 14 meses que tiene que dormir en su cuna mientras tiene un berrinche de órdago. Ya me gustaría ver a todas esas personas, que opinan cómo debemos criar a nuestros hijos, en esa tesitura.

Al día siguiente ella ya ha cogido onda de cómo manipularnos y vuelve a berrear de madrugada para acabar de nuevo en nuestra cama.

Esto tiene que acabar.

Llevamos 4 días así.

Hay que decir que dos de ellos ha estado malita, con lo cual se le ha consentido casi todo para lograr que comiese, que se tomase las medicinas, que se le calmase el dolor…pero ese consentimiento ha hecho que se convierta en una bestia caprichosa que sabe que con berridos es más fácil conseguir lo que quiere. Y el padre celosón porque sólo quiere dormir en la cama cuando yo estoy en ella, si no, vamos, ¿para qué iba a querer ella dormir en la cama?

noches de colecho

 

Ahora, toca la lucha para hacerle ver a la renacuaja que por muchos berrinches que tenga, los que mandamos somos papá y mamá, o al menos que eso crea, aunque no sea verdad. ¡Juguemos al rival más débil!! (Sin duda, nuestra paciencia jajaja).

“EL que pierde la paciencia pierde la batalla

Sígueme
RSS
Facebook
Google+
Instagram

1 comentario en “Donde caben 2, caben 3… noches de colecho

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.