superpoderes de una madre

Los superpoderes de una madre

Las madres somos una especie aparte, dentro del ser humano, con ciertos dones o poderes que nos son otorgados en el mismo momento en el que damos a luz. Es algo inherente a la maternidad (no a la paternidad, que quede bien claro). Son los llamados superpoderes de una madre.

Principalmente hay unos dones básicos que todas las madres tienen, aunque luego cada una tengan algunos más concretos y particulares como son el detector de fiebre a simple vista, la pérdida de vergüenza al hacer carantoñas en público, insensibilización a cualquier tipo de olor y/o textura de cualquier residuo corporal, etc.

superpoderes de una madre

 

Superpoderes de una madre:

Memoria visual.

Aun no encontrándonos en casa, estamos dotadas del poder de saber dónde se encuentra cada cosa, hasta el punto de saber que el termómetro está dentro del neceser de color gris que está dentro de la bolsa del carrito que está en el cuarto de la niña dentro del armario en la parte de abajo a la izquierda. Todo ello sin necesidad de verlo. Esto es aplicable a cualquier cosa de la casa.

 

Superoído.

Una madre es capaz de detectar el más mínimo balbuceo de su bebé aún encontrándose en un concierto de Iron Maiden. Antes de ser madres ya podía caer una bomba atómica que dormía cual marmota y ahora con un simple tosido me despierto sobresaltada en pie de guerra. Este superpoder tiene una “pequeña” desventaja: cuanto mejor superoído tienes, mayor son las ojeras (otra maravillosa cosa inherente a la maternidad, aunque gracias a esto nos ahorraremos el disfraz de carnavales, Halloween).

 

Paciencia ilimitada.

Así es. Las mamás, aunque parezca que vivimos aceleradas e histéricas, tenemos el poder de aguantar desde rabietas monumentales hasta desorden por doquier, comida en lugares insospechados, arañazos en la cara, manchas de comida en nuestra ropa justo antes de salir por la puerta, etc. y todo ello sin llegar a despeinarnos siquiera. Este es uno de los superpoderes de una madre que sólo es aplicable a nuestros retoños. Abstenerse parejas, jefes y, por supuesto, suegras. Por vuestro bien.

 

mantras para la maternidad

 

Salud de hierro.

Al igual que los autónomos, las madres nunca enfermamos. Así es. Y si eres madre y autónoma tienes el don de la inmortalidad. Podemos tener un trancazo, gastroenteritis o cualquier virus (previamente contagiado por el pequeño de la casa, por supuesto) que no disponemos de tiempo para recuperarnos ni tan siquiera quejarnos, por lo que no podemos enfermar. Es algo parecido al “ojos que no ven corazón que no siente”.

El otro día me estaba mareando así que me tumbé en el suelo y a mi pequeña dictadora no se le ocurrió mejor idea que venir corriendo a tirarse encima de mí mientras se reía como una loca. Intenté que se entretuviese con algún juguete mientras me sentía mejor pero ella prefirió ponerse encima a botar cual amazona al grito de “Arre, mami, arre!!”. Para vernos.

 

superpoderes de una madre

 

Dotes premonitorias.

Sabemos lo que va a ocurrir. Sí, de verdad. Eso sí, este don no es aplicable a nuestra vida, sólo a la de nuestros vástagos, sino nos iría todo mucho mejor, ¡donde va a parar!!. Predecimos cuando se van a caer, tropezar, manchar la pared, romper algo, vamos, cuando van a liar alguna incluso antes de que se les haya pasado por sus mini cabecitas. De este superpoder viene la famosa frase… “Te lo dije”.

 

Interpretación o Traducción.

Independientemente de los idiomas que ya hablemos con anterioridad, tenemos una extraordinaria capacidad para interpretar cualquier gruñido, sonido o balbuceo por muy parecido que suenen. Distinguimos un “eeh” de un “eaeh” y de un “eaeoh”. Podemos poner en el curriculum que somos doctoras en Traducción que nadie podría ponerlo en duda jamás.

 

 

 

 

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4 comentarios en “Los superpoderes de una madre

  1. Jajaja… Me encanta!! Superpoderes mucho mejores que los de Wonder Woman. Se te ha olvidado la super velocidad. Yo soy capaz de poner la lavadora, lavavajillas, pasar la mopa, cambiar los pañales de los dos monstruitos y hacer las camas antes de que se les despeguen las legañas nada más despertarse.

  2. Yo he perdido algunos super poderes por el camino… Desde que cumplió dos la paciencia hay días que se me acaba…
    Lo del oído es lo peor, encima a veces ni siquiera es él el que hace el ruido, pero allí voy disparada por si acaso…
    Lo de la interpretación lo fui adquiriendo, al principio no entendía nada…

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