lactancia materna

Tengo una vaca le-cheeee-ra…

… no es una vaca cualquiera

me da leche merengada

ay! que vaca tan salada, 

tolón, tolón,

tolón, tolón. 

Un cencerro le he comprado 

Y a mi vaca le ha gustado 

Se pasea por el prado 

Mata moscas con el rabo

Tolón, tolón

Tolón, tolón.

 

 

Así me sentía yo con la lactancia materna.

La idea que yo tenía sobre la lactancia materna era la que nos vende la publicidad. Un momento íntimo (pero íntimo de verdad, no como lo que todos asociamos al anuncio de Chilly), tierno y maravilloso para las madres. Había leído bastante sobre sobre cómo hacerlo, cada cuanto tiempo, etc. aunque la realidad fue completamente distinta. Descubrí el maravilloso mundo de las grietas, mastitis, calambres. Un suplicio cada 3 horas. La lactancia materna es algo natural, instintivo. Somos mamíferos. Pero si así es, ¿por qué existen expertas y asesoras en la materia?.

Me recomendaron usar un sacaleches ya que en el hospital le dieron a mi bebé nada más nacer biberón y chupete, dificultándome la subida de la leche. Los sacaleches son esas máquinas extractoras que hacen un ruido muy característico que te hace sentir como ganado. Tal cual.

 

Lactancia materna

 

Entonces llegaron esos momentos a las 3 de la mañana en los que te despiertas con la camiseta chorreando de leche y el pecho a punto de explotar (Yola Berrocal a mi lado parecía una nadadora). La casa a oscuras y yo moviéndome como una ninja, con una mano sujetando el sacaleches y con la otra el Ipad para entretenerme; media hora mirando a las musarañas es bastante desesperante.

 

lactancia materna

 

A pesar de todo esto he de reconocer que la lactancia materna tiene muchas ventajas:

  • Aún con las grietas y los calambres, en muchas ocasiones dar el pecho era un momento de complicidad, en el que podía demostrarle a mi bebé lo que sentía por ella.

 

  • Dando el pecho hay un antes y un después con el volumen de la tripa. Escandaloso. Mi pareja se planteó darle el pecho a ver si a él también le hacía una liposucción sin pasar por quirófano, durante el embarazo no sé quien engordó más de los dos (yo 13 kilos).

 

  • Se pierde la vergüenza. Yo soy bastante pudorosa, jamás hago topless. Al principio, me buscaba la manera de no enseñar absolutamente nada de mi anatomía haciendo malabarismos con el bebé berreando, la camiseta, el sujetador, el trapito para que no se manche, vamos, un espectáculo dantesco. A los pocos días poco me importaba enseñar el pecho a medio Madrid.

 

  • Luces el escote que siempre has querido (yo por lo menos). Aquí la desventaja es que cuando dejas la lactancia materna todo vuelve a su ser, ooooh…

 

“No dejes que el ruido de las opiniones de otros apague tu propia voz interior.” Steve Jobs

 

 

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2 comentarios en “Tengo una vaca le-cheeee-ra…

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