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Maternidad Postparto

Aquellos “maravillosos” primeros días como mamá

Es difícil describir lo que se te pasa por la cabeza los primeros días tras nacer tu bebé.

Ya eres mamá. Todo el mundo así te llama, mientras tú estás en shock. MADRE es una palabra que conlleva mucha responsabilidad. Y no recuerdo que nadie me transfiriese los superpoderes de madre tales como saber coser, cocinar croquetas, tener una paciencia infinita, no ser escrupulosa, saber qué hacer en cada momento, tener soluciones para todo…

Los primeros días me veía como un pollo sin cabeza, viviendo con un ser humano recién nacido que venía sin manual de instrucciones ni botón de desconexión y del cual era responsable y con otro pollo sin cabeza, el padre; dícese de aquella persona a la que de repente se le ocurren las ideas más absurdas que puedes imaginar relacionadas con un bebé.

primeros días como mamá

Mi primer punto de inflexión apareció a los quince primeros días como mamá, cuando la baja de paternidad se terminó, y llegó ese fatídico momento en el que te tienes que enfrentar sola a tu bebé. ¡SOLA! OMG!!!

Mano a mano, las dos. La noche anterior no pude dormir (aparte de por tener que darle de comer cada 3 horas), tenía un nivel máximo de ansiedad y nervios y me pasé toda la noche pensando… ¿Y si llora y no sé por qué es? ¿Y ahora qué tengo qué hacer? ¿Y si…?

primeros días como mamá

Reconozco que en mi cabeza todo fue más exagerado de lo que luego llegaron a ser los primeros días como madre. Las cosas luego no son tan desastrosas como pensamos. Los ¿y si…? son muy traicioneros.

Al final consigues apañarte como puedes, aunque eso implique ir de vez en cuando a ver al bebé mientras duerme y tirarle un pellizquito únicamente para quedarte más tranquila o no poder ducharte hasta que llegue el padre porque cuando estás comenzando a enjabonarte se pone a llorar, no falla, así que te toca salir corriendo por toda la casa desnuda, mojada, medio secándote con la toalla para evitar un resbalón engorroso e intentando evitar los obstáculos del suelo para que cuando finalmente llegas a su encuentro, en ese mismo momento, se calla. Los bebés tienen el don de la inoportunidad y en mi caso coincidía siempre con el momento ducha.

Además, lo ayuda el verte en el espejo y ver una tripa blandurria y con estrías, unas ojeras descomunales (lo bueno es que para carnavales podía disfrazarme de mapache de manera económica y rápida), desprender un olor a leche agria junto con el propio olor corporal e ir vestida como una pordiosera. No entiendo como mi pareja no se cambió de cuarto o se fue a buscar a la mujer con la que se habia casado; eso o es amor verdadero o masoquismo.

Pero todo pasa.

Poco a poco, tras los primeros días, todo se va colocando en su sitio. Aprendes a ducharte en 3 minutos, a conocer a tu bebé e intuir lo que le ocurre, usas gafas de sol estilo Pantoja para esconder las ojeras, la tripa va disminuyendo (gracias a Dios porque me seguían preguntando que cuando daba a luz… sí, gente con comentarios muy oportunos que tras ser madre aparecen para quedarse).

Es cuestión de tiempo, y pasar la locura de los primeros días. Según pasa el tiempo todo va a mejor.

“No es valiente quién no tiene miedo sino aquel que sabe conquistarlo” 

2 thoughts on “Aquellos “maravillosos” primeros días como mamá

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