Maternidad

El comienzo…

Esta aventura comenzó hace un año cuando fui mamá de una niña preciosa (qué va a decir una madre sobre su hija, claro). Toda la vida había querido ser madre, hasta tenía muy claro el nombre de mis futuros hijos, imagínate. Siempre que pensaba en ello me veía feliz con mi bebé, todo de color de rosa (lo reconozco, era bastante ingenua).

Hasta que un día fui mamá. Nunca nadie me comentó dónde me estaba metiendo realmente, ni que esa imagen que yo tenía sobre las madres era fruto de las películas, que nada tienen que ver con la realidad (vamos, como si por haber visto Oficial y Caballero esperase a que fuera a aparecer por sorpresa en el trabajo mi Richard Gere particular con su uniforme de marine impoluto para sacarme en brazos mientras toda la oficina mira con envidia, ¡absurdo!).

No sé si al ser madre te sentiste un bicho raro porque todo el mundo a vuestro alrededor estaba feliz excepto tú… Pues ¡YO SÍ!. Mi comienzo no fue tan idílico como esperaba. Veía fotos de otras mamás en las redes sociales y estaban súper contentas, con buena cara (¡¡sin ojeras!! aún me pregunto qué tipo de maquillaje usan..), pletóricas, con una gran sonrisa.

Esa exposición de felicidad me hacía sentir aún peor, cuando yo lo único que quería era salir corriendo y que las cosas volvieran a ser como antes. Menuda bienvenida a la maternidad.

el comienzo diario de una madre rebelde

Me sentí agobiada, con muchas inseguridades y miedos. Parecía como si hubiera pasado a un segundo plano (qué segundo; tercero mejor dicho) y me encontraba en una realidad paralela donde nadie me entendía porque debía ser feliz solo por el hecho de tener un bebé.

Poco a poco iba conociendo a otras madres y prácticamente todas sólo sabían hablar de sus bebés, de lo fantástico que era ser madre, de lo felices que estaban, de los buenos padres que eran sus parejas… Seamos realistas, ser mamá es MARAVILLOSO (doy fe) pero, de ahí a lo que te cuentan hay un gran trecho. NO TODO ES MARAVILLOSO.

Lo que pasa es que el postureo está a la orden del día. Socialmente, está mal visto que una madre se queje de lo poco que duerme, de lo que le desespera su hijo cuando llora sin saber el motivo o de que su marido parezca no dar una, en vez de estar siempre con una gran sonrisa disfrutando de su bebé. Así que yo estaba socialmente mal vista.

Así que me lancé a escribir mis vivencias, compartir mis experiencias de ser madre, las buenas y las malas, contar las cosas tal y como son,  REALES. Lo hice como desahogo y por si podía servir de ayuda a otras mujeres que estuviesen pasando por lo mismo, para que no se sintieran incomprendidas ni solas.

“A veces no necesitas a alguien que te levante del suelo, sino alguien que se acueste a tu lado hasta que te puedas levantar.”

One thought on “El comienzo…

  1. Si… Y quéjate que escucharás que sus bebés duermen del tirón, comen super bien (del pecho, claro) y que se dan ellos mismos los golpecitos en la espalda para el eructo…

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