muerte de un hijo

¿Cómo se supera la muerte de un hijo?

Siempre me ha parecido durísimo el vivir la muerte de un ser querido. A veces es ley de vida (odio esa frase profundamente porque eso no hace que deje de doler) pero hay otras veces en que ni existe una palabra para describir la situación porque es de lo más injusto y duro, como es la muerte de un hijo.

 

 

Hoy hablo con María, de Pucelaconpeques. Una madre que perdió a su hija con tan sólo mes y medio de vida, hace 8 años, y que, a pesar de que ella no se lo crea, es una persona fuerte, luchadora y valiente.

Gracias por compartir conmigo esa experiencia tan dura que nadie debería vivir jamás. Iris, donde esté, seguro que está muy orgullosa de tí.

 

 

 

¿Cómo comenzó todo?

 

Me quedé embarazada tras una fecundación in vitro (otro gran tabú). Un embarazo de un sólo feto y donde todo fue bastante bien, salvo por mis migrañas desde el principio, pero a nivel de embarazo, muy bueno.
A los 5 meses, unos días después de la eco 20 para ser exactos, empecé a manchar… Salimos corriendo al hospital, pero estaba de parto. Por mucho que los médicos digan, no fue un aborto, pues tuve todos los dolores igual que un parto, salvo que no obtuve la recompensa soñada… evidentemente de 20 semanas era inviable.

 

A raíz de eso, me hicieron pruebas y determinaron que tenía incompetencia del cuello uterino, en otras palabras, al ir cogiendo peso el feto, mi cuello de útero no tenía fuerza y se caía. Me indicaron que si me quedaba nuevamente embarazada, debía avisarlo y me tendrían que hacer un cerclaje, es decir, coserme el cuello del útero antes de las 14 semanas para tratar de evitar una nueva pérdida.

 

Así que, tras coger fuerzas, nos animamos a intentar ser nuevamente padres, era nuestro sueño y teníamos claro que estábamos dispuestos a luchar por ello. Tras una nueva fecundación, logramos un positivo, en este caso era un embarazo múltiple.

 

muerte de un hijo

 

Me hicieron el cerclaje según lo previsto, pero ya desde la semana 20 me dijeron que hiciera reposo total y aún así no apostaban porque no me pusiera de parto de un momento a otro.

Esa mañana recuerdo que estaba tumbada en mi cama porque no me encontraba muy bien y mi ánimo no estaba muy allá que digamos… Cuando llegó mi marido a la hora de comer, no estaba muy bien y cuando fui al baño y vi la sangre… ¡fue horrible! ¡¡Todos nuestros miedos se hicieron realidad! Es como si la pesadilla se estuviese haciendo realidad. Creo que llegue al hospital en ambulancia pero ni lo sé seguro porque es algo que mi mente supongo que se niega a recordar…

 

Recuerdo las carreras por urgencias, la mirada de los médicos… Trataron de pararlo con alguna medicación, pero las peques querían salir. Me hicieron una cesárea porque era la única opción de que pudieran sobrevivir. Creo que si no me hubieran puesto la epidural, ni lo hubiera sentido, mi única preocupación era que estuvieran ellas bien.

Cuando oí a una llorar… fui feliz! No pude verlas ni nada, pues ya estaba todo el personal preparado para atenderlas en la habitación de al lado. Supongo que las estabilizarían y en cuanto estuvieron listas, en sus incubadoras, las subieron a la UCI Pediátrica.

 

Yo me quedé allí… vacía y con una angustia horrible… y lo peor, el sentimiento de culpa que aún sigo arrastrando 8 años después. Hasta la mañana siguiente, no pude subir a verlas. Menos mal que mi marido cuando pudo verlas y hablar con los pediatras, les hizo una foto…

 

muerte de un hijo

 

Tras el parto, vinieron días y meses muy duros. En la UCI Pediátrica estuvieron muchooo tiempo. Ir a la UCI no es fácil, porque están rodeadas de aparatos y cables. Los médicos nos informaban absolutamente de todo y nunca nos engañaron. Oír el parte, no era nada fácil pues eran muy prematuras… 25 semanas, así que cuando no era una cosa era otra. Sin embargo, nos trataron con muchísima humanidad y cuidado. No nos mentían ni prometían imposibles, pero lo hacían con muchísima delicadeza.

Yaiza, salió adelante. Su gran problema fue el tema respiratorio que era donde más inmadurez tenía, pero tras pasar por la UCI un mes y medio aproximadamente y otro mes y medio por Neonatos, le dieron de alta y ahí está. Contra todo pronóstico, como una jabata.

 

Iris, luchó como una campeona pero todo se complicó… y mes y medio después falleció.

 

¿Qué pensaste en ese momento? ¿Cómo te informaron de la muerte de tu hija?

 

Sabíamos que las cosas con Iris no iban bien.

 

Empezó a tener un problema de retención de líquidos que terminó afectando a todo el organismo. Se reunieron todos los médicos de la UCI con nosotros y nos contaron todo sobre su salud. Si conseguía salir, hubiera sido con grandes problemas. Sé que incluso para los médicos no fue nada fácil, porque demostraron ser grandes personas y lloraron con nosotros cuando se fue… Esa tarde nos dejaron cogerla, yo no pude, la cogió mi marido… yo no podía… pudimos despedirnos de ella y llenarla de besos y amor.

 

Sé que ella allá donde esté, sabe que fue una personita muy querida. No fallamos ni un día en ir a verla, a pesar de que me toco pasar por quirófano por una infección de la herida, estuvimos ahí siempre. Cuando esa tarde nos fuimos a casa, sabíamos que antes o después sonaría el teléfono… esa noche sólo recuerdo que lloré, que lloré mucho. Pero sobre todo las lágrimas de mi padre (alguien que a pesar de una vida muy dura, apenas había visto llorar), por esa nieta que apenas pudo ver…

 

¿Cómo se supera la muerte de una hija?

 

Cuando la gente te dice que fuerte eres, ¡mentira!
No soy fuerte, la vida te obliga a ser fuerte.

 

No creo que nunca logre superar del todo esa marcha precipitada, mi corazón nunca cerrará esa herida. Pero aprendes a ver lo que es importante de lo que no. Cuando me siento mal, pienso en todo lo que lucho ella por quedarse a nuestro lado, eso es lo que más fuerza me da.

 

muerte de un hijo

 

A pesar de ello ¿has conseguido ser feliz?

 

La felicidad está muy sobrevalorada, ¿no crees? Además ¿qué es ser feliz?

 

Claro que soy feliz muchas veces, pero también tengo mis bajones. Creo que cuando la vida te pone tan a prueba, tu forma de ser cambia. Te vuelves mucho más receptivo al dolor de otros, pero también eres más crítico con tonterías del día a día. Por ejemplo, Yaiza durmió fatal hasta los 4 años, pues creo que lo afronté de un modo distinto porque sí, estaba agotada, pero feliz de tenerla a mi lado.

 

¿Qué opinas de quién cree q al ser tan pequeños no se siente nada por ellos?

 

La verdad es que en el hospital flipé mucho. Los pediatras de la UCI nos dijeron muchas veces que éramos de los pocos padres que en esos casos estaban allí todo el tiempo, ¿perdona? ¡Son mis niñas! ¡Ojalá hubiese podido estar 24h con ellas!

 

Yo creo que a un hijo se le quiere incluso antes de nacer. En nuestro caso eran súper deseadas, así que antes de nacer ya las queríamos un montón, y teníamos nuestras “charlas” con ellas ya hasta en la tripa. Y cuando las vi, tan pequeñitas y llenas de cables y de cosas… ¡eran mis niñas! ¡Las quería infinito y más allá! Eran muy distintas entre ellas, Yaiza cuando la tocabas en la incubadora hacía todo lo posible por evitar el contacto. Iris en cambio parecía sonreír cuando la acariciabas.

 

Claro que apenas tengo recuerdos con ella, pero tengo su recuerdo de verla luchar por vivir… y eso no me lo podrá quitar nadie.

 

muerte de un hijo

 

¿Te ayudaba o empeoraba el ver a Yaiza?

 

Ayudaaaaa. ¡Fue mi gran tabla de salvación! El tener que cuidarla, hacia que no pensará en mi angelita. E intento pensar que se convirtió en el ángel de la guarda de su hermana y desde donde está, la ayuda a salir adelante. 

 

A pesar de lo de Iris has tenido otra hija. ¿No tenías miedo?

 

Sí, Aroha. Pero claro, no fue nada nada fácil.
Tardamos 5 años en decidirnos, pues nos daba pánico que pudiera volver a pasar, y no por nosotros o por todos los cuidados que tuviera que tener, sino por ella. Afortunadamente, aunque fue un embarazo de riesgo, fue todo bien y nació a término y sin complicaciones… nuestra angelita fijo que ayudó.

 

¿Qué consejo le darías a una madre que esté pasando por la muerte de un hijo?

 

Buff… que se apoye en su pareja. Muchas parejas se rompen con cosas así, nosotros nos unimos mucho más.

 

Si necesita ayuda de un profesional, que la busque, que no pasa nada. Y sobre todo que haga todo aquello que sienta y quiera. Si quiere llorar, que llore. O gritar o lo que sea. Y que no se fustigue, el sentimiento de culpa es lo peor y lo más dañino que existe.

 
 
GRACIAS María.

 

 

12 comentarios en “¿Cómo se supera la muerte de un hijo?

  1. No se ni que decir, se me ha puesto la piel de gallina. Siempre he pensado que sobrevivir a un hijo es lo peor que te puede pasar, y da igual que tengan un mes o 15 años… es algo duro y duele. No se si leerás los comentarios pero lo siento mucho.

  2. Que dificil lo que tuvieron que vivir. Increible la fortaleza. Seguro Iris los cuida desdw donde este. Me alegeo que tengan a Yaiza y Aroha con ellos.

  3. Hola Maria. He leído tu entrevista con un nudo en la garganta. Tuve una compañera que le pasó algo similar, aún recuerdo lo desgarrada que la vi. Conozco a muchas mujeres con experiencias terribles que, al igual que tu, lo llevan pero jamás lo olvidan. Eres valiente, no lo dudes. Un besote enorme.

  4. Todo lo que pueda decir son topicazos. También creo que no es ser valiente, es adaptarse o perecer. Supongo que es algo que nunca que supera y que ser capaz de narrarlo ya es un gran paso.
    Gracias por compartir tu historia, Maria.

  5. No he podido contener las lágrimas al leerte.
    Ya habíamos hablado alguna vez del tema, María y yo….son vivencias tan duras.
    Un abrazo muy fuerte y gracias por compartir un trocito de tu vida.
    Besos

  6. Vaya historia más dura la de María. Yo creo que cosas así no se superan nunca que más bien aprendes a vivir con ese desgarrador dolor. El cerebro es sabio, y para evitar que el dolor te vuelva loca te dota de ” superpoderes”. Sin duda María los tiene.
    Un abrazo a las dos!

  7. Una historia dura de una familia valiente que cuenta con un ángel que velará siempre por ellos.
    Hay situaciones en la vida que no se deberían dar.

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