Cuando el sentimiento de culpa acecha…

Cuando el sentimiento de culpa acecha…

30/01/2018 24 Por Mami Rebelde

Antes de ser madre sabía que un bebé era una personita que dependería absolutamente para todo de mí, pero nadie me dijo que yo también sentiría gran dependencia hacia él. Todo ello unido a la presión de la sociedad de tener que dedicarnos en exclusiva a nuestros hijos hacen que aparezca el sentimiento de culpa. ¡¡Maldito sentimiento de culpa!!. Fuck U!

 

 

Tener hijos no debe implicar renunciar a nuestra vida, tanto social como profesional. Es un cambio más que notable de vida que reduce el tiempo libre pero no por ello debemos dejar nuestros sueños de lado, porque llegará un día en que ese bebé se hará mayor y se irá de casa a formar su propia familia y será entonces cuando nos quedaremos vacías por perder el sentido de nuestras vidas con esa ausencia.

Es difícil compaginar una vida propia con la maternidad pero es necesario, muy necesario. El problema radica cuando aparece el sentimiento de culpa.

 

Un bebé de escasos meses no necesita estar veinticuatro horas con su madre, o mejor dicho, no le pasa absolutamente nada si no pasa todo el día pegado a ella. Pero cuando hacemos un plan, separándonos de nuestro hijo, nos sentimos mal y pensamos que somos malas madres. Si no nosotras, otras nos tachan de eso, no hay más que ver las duras críticas a Soraya Arnelas (cantante y ex triunfito) por irse a cenar con su marido a las pocas semanas de nacer su hijo.

 

El sentimiento de culpa

 

Las madres trabajadoras se sienten culpables de no pasar más tiempo con los hijos, a pesar de que el dinero no cae del cielo y que tener un hijo es un gasto económico importante. Si un día no vas al parque, te sientes la peor madre aunque hayas estado todo el día ordenando la casa, preparando la comida o haciendo lo que sea. Da igual, sientes que no eres la mejor madre.

 

El sentimiento de culpa

 

El sentimiento de culpa es una losa muy pesada que sólo sirve para hacernos daño, porque somos mucho más que madres pero parece que es inherente a la maternidad.

 

Hagas lo que hagas, en algún momento acechará el sentimiento de culpa, por no pasar más tiempo con los niños, por no llegar a tiempo a su función escolar, por no tener tiempo para llevarle una merienda saludable y acabar tirando de lo primero que encuentras, por olvidarte de llevar los guantes a la guardería, por escaparte a cenar, por pasar un fin de semana de pareja, por no tener su ropa bien etiquetada, por olvidarte de darle una toma de medicina, por vestirle deprisa y corriendo de cualquier manera para ir a un cumpleaños, por no bañarle un día… siempre habrá algo por lo que nos invadirá el sentimiento de culpa.

 

El sentimiento de culpa

 

Así que hay que asumir que no llegaremos a todo ni haremos todo a la perfección. También tenemos una vida, nuestra vida. Y no nos vamos a sentir mal por ello. ¡Se acabó!

Somos humanas, hacemos lo mejor que podemos, damos lo mejor de nosotras como madres y eso es lo que importa. Por lo que dejemos el sentimiento de culpa a un lado, vaciemos esa pesada mochila que nos acompaña constantemente y llenémosla solo de lo que realmente merece la pena.