“Eso es de niñas“

“Eso es de niñas“

02/06/2018 9 Por Mami Rebelde

No es la primera, y me temo que no será la última vez, que oigo a padres o madres quejarse de que sus hijos que juegan a juegos que tradicionalmente han sido para niñas y viceversa, han dejado de hacerlo únicamente porque en el colegio otros niños les han dicho que “eso es de niñas” o de niños. Pero ¿Quién tiene la culpa? ¿Esos niños que les dicen que eso es de niñas? ¿Nuestros hijos por hacerles caso? ¿O nosotros, los padres?.

 

eso es de niñas

 

En pleno siglo XXI ya tenemos claro que tanto los colores, juegos, deportes, etc. son para TODOS los niños pero también sabemos que siguen existiendo muchas mentes cerradas que no cambiarán solo porque queramos. No podemos esperar que todo sea como debería ser porque no lo es, aún falta tiempo, hay que aceptarlo. Así que se no puede esperar que los hijos de los demás actúen como a nosotros nos gustaría. ¡Eso es ridículamente absurdo!, puesto que hay un sinfín de formas de vivir la maternidad y educar a los hijos y todas son respetables al igual que la nuestra.

 

Eso es de niñas

 

Lo que no se puede pretender es que si a tu hijo le gusta pintarse las uñas de rosa o a tu hija le gusta jugar al fútbol, indignarte porque otros niños le digan que “eso es de niñas” o de niños u otras cosas más subidas de tono.

Primero, porque aunque vayamos de liberales, no lo somos tanto como creemos, no hay más que ver lo que pasa con el fútbol, donde la homosexualidad se lleva a escondidas, ¡¡como si eso afectase a la profesionalidad del futbolista!!

En segundo lugar, porque todos hemos sido niños y nos hemos querido sentir integrados casi a toda costa, otorgando importancia a opiniones que no la merecían pero solo nos dimos cuenta del error con el paso del tiempo.

Y en tercer lugar, porque lo que hay que hacer es educar a nuestros hijos para que tengan un criterio propio y una personalidad lo suficientemente fuerte como para que no les afecten las opiniones de los demás, reforzando su autoestima y explicándoles que eso que hacen no todo el mundo lo aprobará ni lo verá con naturalidad pero ellos deberán tomar la decisión que consideren más acertada y apropiada (bien sea seguir con ello haciendo caso omiso a las opiniones de los demás o bien dejar de hacerlo para no sentirse un “bicho raro”) aunque no sea la opción que nosotros escogeríamos desde el prisma de adultos que somos porque… ¿acaso nosotros como adultos predicamos con el ejemplo? ¡Para nada!

 

Eso es de niñas

 

A nosotros también nos molestan e incluso condicionan las opiniones de los demás, y otras veces somos nosotros mismos los que criticamos a la gente que no piensa o actúa igual que nosotros, tachándoles de hater o con cualquier calificativo que si se lo dijeran a nuestros hijos pondríamos el grito en el cielo y ardería Troya.

Así que menos indignación por algo que ni nosotros hacemos y un poquito de honestidad.

Con el tiempo los niños se irán haciendo mayores y tendrán la suficiente madurez y personalidad como para pasar de los comentarios sexistas, machistas, racistas… hasta que el mundo dejé de serlo algún día.