Hija, no quieras a tu familia, quiere a quien bien te quiera

Hija, no quieras a tu familia, quiere a quien bien te quiera

Desde pequeños nos meten en la cabeza, casi con calzador, que hay que querer a nuestra familia, que la familia es lo más importante, que son los que más te quieren y, por ende, deben ser correspondidos, porque llevamos la misma sangre. (Argumento indiscutible dónde los haya)

Y cuando crecemos nos damos cuenta de la soberana estupidez que esa frase o mantra, cuando parte de esa familia solo se junta meramente por compromisos como bodas, bautizos y comuniones, o Navidad. Lo mismo ocurre con las llamadas telefónicas, Navidad, Año Nuevo, cumpleaños, fallecimientos y poco más.

¿Eso es ser una familia? Porque ese tipo de personas solo demuestran que de “familia“ tienen bien poco, solo el título, porque si alguien te quiere (como se supone que debe hacerlo la familia) mantiene el contacto, te quiere ver, quiere saber de tu vida y, lo que es más importante, te hace bien, te quiere bien querido.

No quieras a tu familia

Por lo que lo primero que hay que aclarar es que familia NO es solo la familia de sangre y la política. Para nada. Ésa es la que tienen los títulos de “madre”, “tío”, “abuelo”, “prima”, “cuñado”, etc. De hecho, de la familia impuesta, a pesar de que legalmente sea familia, no toda puede considerarse así, es decir, habría que matizar.

Uy, aquí he entrado en zona pantanosa porque en cada familia no todo el mundo te quiere bien. Es verdad. Es duro reconocerlo pero mejor cuanto antes se asuma y acepte. Pasa en las mejores familias y no es nada por lo que avergonzarse porque no la hemos elegido nosotros. La verdad es que existen familiares de los que no sabes prácticamente nada de no ser por tu madre o padre, otros con los que no tienes contacto excepto un Whatsapp el día de tu cumpleaños y porque Facebook se lo recordó y otros a los que no puedes soportar, y a pesar de ello, os veis y juntáis cada cierto tiempo.

¿Por qué? Puro compromiso! ¡Qué absurdo!, qué necesidad de aguantar comportamientos que no te gustan, frases ofensivas, personas que te ignoran, feos que te duelen, etc. Y encima tienes que quererlos… WTF!!! ¿Somos masocas o qué?

Pero cuidado si te “rebelas” y decides no asistir más a los eventos familiares o dejar clara tu postura porque pasarás directamente a ser una persona ingrata, que reniega de su familia, egoísta, mala persona… ¿Por qué? Solo huyes de lo tóxico, de lo que no te aporta o de lo que te hace daño y eso es quererse a sí mismo, por lo que ¿qué hay de malo?

No quieras a tu familia

YA BASTA. Esta arraigada manía de tener que querer a la familia es obsoleta y errónea. EVOLUCIONEMOS!! Me niego a que mi hija crea que debe querer a gente a la que solo ha visto una vez en la vida solo por tener un “título legal”. ¡No!! Querrá a quien se gane su cariño y con quien tenga trato, sea su abuela, su tía o incluso su madre, porque los títulos están para ejercerlos, no solo para tenerlos.

Así que hija, no quieras a tu familia, quiere a quien bien te quiera. Esto incluye amigas y amigos de verdad, familiares de sangre que compartan vivencias y se involucren en tu vida, quien tú decidas siempre y cuando te quieran bien y estén a tu lado cuando lo necesites. Eso sí que es FAMILIA, la que de verdad importa.

One comment on “Hija, no quieras a tu familia, quiere a quien bien te quiera”

  1. Tienes toda la razón, los que te quieren lo hacen a elección y la familia por imposición.

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¿Quién soy?

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Soy Mami Rebelde y tengo 36 años.

Soy mamá de una niña de 4 años, que a veces se convierte en una pequeña dictadora de mucho cuidado y otras es increíblemente maravillosa.

No soporto las injusticias ni los estereotipos, tampoco el postureo y mucho menos el victimismo como llamada de atención.

Con opinión propia y puede que a veces políticamente incorrecta, pero siempre clara y sincera.

Me encanta el sonido del mar, el olor a tierra mojada, las risas, el sol, la música bien alta, bailar como si nadie me viera, viajar, las charlas interminables con amigas y quedarme embobada viendo la sonrisa de mi hija.

“No te digo que será fácil, solo que merecerá la pena”

    
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