Si eres madre no vale la pena…

Si eres madre no vale la pena…

 

Cuando somos madres nos olvidamos de todo. Parece que perdemos el norte, pasamos por alto las verdaderas prioridades y obviamos que hay muchos temas que no merecen la pena cuando lo único que realmente necesita un niño para ser feliz es que su madre esté bien.

 

No vale la pena.

  • No vale la pena descuidarse y ponerse en último lugar para todo. Eso se acabó. Siempre sin tiempo para nada, pensando en todos excepto en nosotras. Siempre con prisas. Y luego todo ello pasa factura, tarde o temprano, por lo que tenemos que cuidar nuestra salud, tanto física como mental.

 

no vale la pena

 

  • No vale la pena agobiarse por el futuro. Con los niños hay que aprovechar el día a día porque cuando te quieres dar cuenta ya ha pasado los años y pasas de tener un bebé a una personita. Y puede que hayas escogido el colegio que creías mejor o no, pero los valores importantes no se aprenden en la escuela y no solo el colegio es lo que influye.

 

  • No vale la pena tomar al pie de la letra y escuchar cada opinión sobre la crianza. Pasará el tiempo y se dirá que se hizo mal como lo hicimos. Siempre habrá talibanas de cualquier tema: lactancia, azúcar, educación, tipo de parto, vestimenta, apego, colecho, alimentación, doulas… buf! Siempre habrá alguien que se dé por ofendido y te critique. Y, muchas veces, esas personas serán las que se echarán las manos a la cabeza con el bullying cuando predican todo lo contrario. Así que fuera fanatismos y fuera opiniones tóxicas dichas en su inmensa mayoría desde la ignorancia.

 

no vale la pena

 

  • No vale la pena tratar de evitar a toda costa determinados comportamientos de los niños que les harán sufrir. Todos hemos aprendido y aprendemos, a día de hoy, cuando nos equivocamos en primera persona, y da igual lo mucho que nos lo hayan advertido que hasta que no lo experimentamos no corregimos la actitud. En ocasiones tratamos de evitarles ciertos traumas que tenemos, cuando se nos olvida que ellos no son como éramos nosotros de pequeños; tienen otra personalidad, otros gustos, otras virtudes y también otros defectos por lo que no le darán importancia a lo que nosotros sí le dimos cuando teníamos su edad.

 

  • No vale la pena martirizarse con ser la mejor madre del mundo porque ya lo somos para quienes lo tenemos que ser, y si dudas, párate a pensar un segundo… ¿acaso tú madre era perfecta? ¿A que no? Pero no por ello la cambiaríais por nada del mundo, porque para ti es la mejor ¿o me equivoco?. Pues lo mismo pensarán sobre nosotras nuestros hijos cuando crezcan. Y para ello no es necesario hacer galletas caseras cada día, tener siempre una sonrisa en la cara, tener todo preparado, no olvidarse jamás de nada, conocer todas las canciones infantiles, ser divertida, tener la casa impoluta, cantar por la casa, etc. ¡NO!

 

no vale la pena

 

  • No vale la pena sentirse culpable cada vez que nos dedicamos tiempo para nosotras porque hay más vida aparte de ser madre, aunque al principio cuesta dejar apartada a un lado la faceta maternal y reencontrarse con la persona que se era antes de ser madre.

 

  • No vale la pena no dedicar tiempo a los hobbies, o mejor dicho, al único hobby que aún conservamos. Aunque sólo sea uno. Leer, deporte, masaje, pintar, escuchar música… el que sea. Pero hay que permitirse un momento sin niños. Hay vida más allá de la maternidad.

 

  • No vale la pena hacerse la fuerte. Esa imagen no es buena ni real. Es justo que los niños sepan que a veces nos desbordan situaciones o nos entristecen y no pasa nada. Las emociones están para sentirlas y no reprimirlas.

Ya es hora de disfrutar de la maternidad sin olvidarnos de una parte fundamental: ¡¡NOSOTRAS!!

 

 

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