Nuestras peores enemigas

Nuestras peores enemigas

28/01/2018 9 Por Mami Rebelde

Antes de la maternidad ya pensaba que nosotras somos nuestras peores enemigas  pero desde que soy madre es mucho más notable. Sí, nosotras, las mujeres.

 

Nuestras peores enemigas

 

Poco vamos a conseguir mientras no seamos una voz única, mientras en vez de apoyarnos, respetarnos y defendernos nos dediquemos a criticar todo lo que no sea igual a lo que pensamos. No podemos pedir que nos respeten mientras nosotras mismas no lo hagamos.

 

Toda mujer que sea madre, sabe que a veces es difícil y que se intenta hacer lo mejor que se puede, pero incluso sabiéndolo se critica y juzga a las demás madres que no comulgan con su forma de educar o criar.

Jamás he oído a ningún hombre criticar a una madre que no da el pecho o que lo da “demasiado” tiempo, ni a una madre que ha decidido parir por cesárea o darle gusanitos o acelgas. En cambio sí he visto, oído y leído como mujeres critican a otras por mil temas, olvidándose que los niños tienen un padre y una madre (normalmente, o dos madres, o dos padres o uno solo o lo que tenga) pero solo nos fijamos en lo mala madre que es la mujer!! ¿Por qué  somos nuestras peores enemigas?

 

Nuestras peores enemigas

 

Y esto no solo sucede con la maternidad.

Cuando vemos que una mujer tiene un cargo profesional importante, triunfadora, siempre se le cuestiona la manera en que lo habrá obtenido ese puesto y su papel como madre. WTF!!?? Pues con esfuerzo y dedicación, igual que un hombre!

 

Cuando una mujer va arreglada, tendemos a pensar que algo pretende, criticamos su apariencia. ¿Ocurre lo mismo con un hombre que vaya bien vestido? No! Opinamos que que guapo, elegante, estiloso…

 

Cuando una mujer decide no trabajar, aparece el adjetivo de manera despectiva de “mantenida” pero si es un hombre, que hay casos, no se le señala por ello.

 

Nuestras peores enemigas

 

Y así con muchos aspectos, y es que tendemos siempre a pensar mal entre nosotras, entre mujeres, convirtiéndonos en nuestras peores enemigas.

Dejemos de buscar siempre los errores, los defectos, las equivocaciones de las demás y apoyémonos porque solo nosotras sabemos lo difícil que es ser madre, intentar hacer todo bien, conciliar, tener tiempo para nosotras, ayudar con los deberes, disfrutar de nuestros hobbies, educar a los hijos, intentar ascender a pesar de tener hijos, sacar tiempo para la pareja, etc. ¡Jodeeeer!! De demasiadas cosas nos tenemos que ocupar como para dedicarnos a criticar lo que hacen las demás. ¡Qué cada una haga lo que quiera o considere oportuno!!

 

Nuestras peores enemigas

 

No se es peor o mejor madre por querer triunfar profesionalmente ni por quedarse en casa como ama de casa. Tampoco se es peor o mejor madre por dar el pecho o biberón ni por haber parido por cesárea o por haber llevado a los niños a la guardería. Se es la mejor madre que cada una puede.

Así que dejémonos de ser nuestras peores enemigas.