romantizar la maternidad
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Dejemos de romantizar la maternidad, no es el momento más feliz de tu vida

Mis primeros meses como madre no fueron fáciles. Entre la depresión postparto y que era primeriza, pues no fueron los mejores momentos de mi vida ni los más felices. No encajaba en el romanticismo existente de la maternidad.

Mi parto fue un auténtico horror. De esos que no se olvidan jamás. Así que no partía con buena base en la maternidad.

Los primeros días siendo madre me sentía “bicho raro”. Las redes sociales, mi entorno y las madres con las que me cruzaba al dar un paseo con mi bebé me enseñaban una realidad distinta, paralela. Todo era felicidad. Estaban en los momentos más felices de sus vidas. No demostraban atisbo de nada que no fuera felicidad o alegría.

romantizar la maternidad

¿Y por qué yo no lo estaba viviendo así? Aún no sabía que se había romantizado la maternidad y que lo que yo sentía era más bien lo habitual.

Un mes (o más) lleno de lágrimas, miedos, dudas, no dormir como debiera, dolor de pecho, sangrando, sintiéndome incómoda con mi cuerpo, emocionalmente en una montaña rusa, con discusiones de pareja por el cansancio, estando siempre en alerta, sin poder ducharme tranquilamente… que sí, que tenía a mi bebé al que quería con todas mis ganas (esto fue progresivo, también hay que decirlo) pero eso no cambiaba el resto de cosas que sentía ni que ocurrían. Esos no eran los momentos más felices de mi vida. ¡Ni hablar!

Feliz es otra cosa, como cuando me fui de viaje de verano a Mallorca con unas amigas donde todo fueron risas, momentos divertidos y cómplices, cotilleos, playa, alguna aventura o historia surrealista para recordar y pasárnoslo genial… ¡qué buen viaje áquel!

Eso sí fue ser feliz pero no los primeros meses como madre, seamos francas.

romantizar la maternidad

Por no hablar del embarazo, que aunque en mi caso el embarazo no fue malo, no es la situación más cómoda con los vómitos y los mareos. Y yo sólo tuve esos síntomas pero hay otros mucho más desagradables.

Sí, es bonito porque llevas dentro una vida pero ya, no hay más motivos.


A pesar de que esto es conocido por todos, se sigue romantizando la maternidad, gritando a los cuatro vientos lo maravilloso qué es. A ver, tiene momentos maravillosos e increíbles pero otros que son más bien lo contrario. Pero nada, se idealiza de tal forma que luego te chafas y te sientes rara o mal porque no sientes lo mismo que el resto. Nos venden una felicidad en la maternidad que se asemeja a Instagram y luego estás tú con tu vida real donde nada se parece a esa perfección, felicidad, belleza.

¿El mejor mes de tu vida? J A!

Según han ido pasando los años, me he dado cuenta de que ese romanticismo de la maternidad para nada es real y no solo en mi caso, si no que por unos motivos o por otros, en mayor o menos medida, TODAS las madres experimentan cansancio, saturación, hormonas revolucionadas, miedo, baja autoestima por las secuelas físicas del embarazo, sentimientos encontrados, dudas…

Es cierto que hay alguna afortunada que realmente está en los momentos más felices de su vida pero por norma no es así y contarlo no nos hace peores madres ni queremos menos a nuestros hijos, nos hace más humanas, sinceras y reales.

No romanticemos la maternidad, contémosla tal y cómo es, que tiene su propia belleza sin necesidad de edulcorar.

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