Soledad en la maternidad

Soledad en la maternidad

25/04/2019 8 Por Mami Rebelde

La soledad en la maternidad es el resultado de la soledad física (aunque no estrictamente dicha porque mínimo estás con tu hijo) y emocional, de la falta de otras madres en tu entorno, de los miedos, inseguridades e incertidumbre y del desconocimiento real de la maternidad.

Actualmente se están olvidando las circunstancias que rodean a una madre y a su bebé lo que contribuye al diseño de una imagen de la maternidad que no se corresponde con la realidad y luego… ¡¡zasca!! te llevas dos bofetadas de realidad en plena cara, con la mano abierta.

La sociedad nos exige ser madres abnegadas, eficientes trabajadoras y perfectas esposas, mientras se nos somete a un modelo de juventud y belleza imposible. A las madres se nos juzga y sentencia muy duramente sin tener en cuenta la soledad en la maternidad ni nuestras emociones.

Esto unido al cansancio de las noches sin dormir, la revolución hormonal y un bebé demandante 24h diarias, hace imposible el cumplimiento de ese papel de madre y sólo consigue que nos sintamos mal. MAL, CULPABLES, FRUSTRADAS Y SOLAS. Por no poder dedicar tiempo a recuperarnos físicamente, no conseguir trabajar a pleno rendimiento, no estar ” a la altura” de las expectativas, no llegar a todo, no poder ubicarte en tu nueva vida, no reconocer quién eres, perder tu identidad, no disponer de tiempo para ti, etc.

soledad en la maternidad

¿Cómo puede haber soledad en la maternidad?

Los primeros días en los que eres madre y llegas a casa, se agradece mucho la tranquilidad de poder disfrutar de tu bebé y tratar de adaptarte a tu nueva vida. Luego, la mierda escasa y ridícula baja de paternidad (y la maternal también) ayudan a que esa tranquilidad se vaya tornando en soledad y miedo.

Y a pesar de tener familia cerca y amigos, lo cierto es que ellos tienen su vida, tienen un camino diferente al tuyo con sus propios ritmos. Ellos tienen sus trabajos y hasta puede que sus familias creadas por lo que no pueden estar a nuestro lado cuando les necesitamos.

Entonces es cuando te ves en el espejo y no sabes ni quién es esa persona reflejada. Y te encuentras SOLA. Sola con sus sentimientos contradictorios y que están mal vistos en esta sociedad y que hay que ocultar (“no han de saber, no has de sentir”, se nota mi influencia de Frozen). Sales a la calle y sigues sola, a pesar de que la gente se relaciona contigo y tratan de aconsejarte por ayudarte, pero a la hora de verdad estás tú sola tomando decisiones sobre el bienestar de tu bebé sin tener la certeza de que estás haciendo lo correcto.

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La entrega en la maternidad es tan grande que nos olvidamos de nosotras mismas, ayudadas por la sociedad que es la primera en olvidarnos con sus bajas maternales, la reincoporación al trabajo o la búsqueda del trabajo siendo madre, la conciliación laboral…

Y es que en definitiva, una madre sólo NECESITA alguien que entienda cómo se siente, que la apoye y no la deje caer cuando esté sobrepasada por la situación y que le dé un soplo de aire fresco cuando se ahogue entre la intcertidumbre, el miedo, la responsabilidad y el sentimiento de culpa.

Porque TODAS en algún momento sentimos la soledad en la maternidad, y ese momento que “debe” ser el más feliz de nuestra vida se torna en un momento duro que no podemos consentir.